Preparación
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Un entrante crujiente por fuera y jugoso por dentro, con calabacín fresco, pequeños trozos de queso feta y un toque de eneldo. La salsa de yogur y limón aporta frescor y equilibra cada bocado. Son originales, fáciles de compartir y perfectas para una comida informal."
01
Ralla el calabacín con piel, mézclalo con una pizca de sal y déjalo reposar 10 minutos en un colador. Después envuélvelo en un paño limpio y aprieta con fuerza para retirar toda el agua posible.
02
Pon el calabacín escurrido en un bol. Añade el feta desmenuzado, el huevo, el ajo muy picado, el eneldo, la ralladura de limón, la harina, 60 g de pan rallado y pimienta. Mezcla hasta obtener una masa húmeda que pueda mantener la forma.
03
Cubre la mezcla y enfríala 20 minutos. Divide en 12 porciones, forma croquetas ligeramente achatadas con las manos húmedas y pásalas por el pan rallado restante, presionando suavemente.
04
Calienta el aceite en una sartén antiadherente a fuego medio. Cocina las croquetas por tandas durante 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y firmes. Pásalas a papel absorbente sin amontonarlas.
05
Para la salsa, mezcla el yogur griego con el zumo de limón, la miel, una pizca de sal y un poco de eneldo. Prueba y ajusta el punto ácido a tu gusto.
06
Sirve tres croquetas por persona con la salsa de yogur al lado. Abre una de ellas justo antes de llevarlas a la mesa para mostrar el interior jugoso y sírvelas calientes.
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