Preparación
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Espaguetis al dente con guanciale dorado, pecorino romano y una salsa sedosa de huevo y pimienta negra. Una carbonara de ingredientes sencillos, sin nata, ajo ni cebolla, con todo el sabor de la cocina romana. El secreto está en aprovechar el agua de cocción y mezclar fuera del fuego para que la salsa abrace la pasta sin convertirse en huevo revuelto."
01
Prepara los ingredientes. Corta el guanciale en tiras cortas y pequeñas, de unos 5-7 mm de grosor; no hace falta que sean idénticas. Ralla el pecorino muy fino y separa 10 g para terminar el plato. Pon los 3 litros de agua a calentar en una olla.
02
Coloca el guanciale en una sartén amplia, inicialmente fría y sin aceite. Cocina a fuego medio-bajo durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que suelte grasa y los bordes queden dorados. Retira algunos trocitos para el acabado. Deja el resto en la sartén con unas 2-3 cucharadas de la grasa que ha soltado; retira el exceso si lo hubiera y apaga el fuego.
03
En un bol grande y resistente al calor, bate las 4 yemas con el huevo entero, los 90 g de pecorino restantes y casi toda la pimienta. Obtendrás una mezcla espesa. No añadas sal: el queso y el guanciale ya aportan bastante.
04
Cuando hierva el agua, añade los 15 g de sal y los espaguetis. Remueve al principio y cuécelos hasta que estén al dente, siguiendo el tiempo del paquete. Antes de escurrirlos, reserva unos 250 ml del agua de cocción. No enjuagues la pasta.
05
Añade poco a poco 2 cucharadas del agua reservada a la mezcla de huevo, batiendo sin parar. Pasa los espaguetis recién escurridos a la sartén del guanciale, fuera del fuego, y mezcla durante unos 20-30 segundos para repartir la grasa sin seguir calentando.
06
Vierte la pasta con el guanciale en el bol de huevo y queso. Mezcla enseguida y enérgicamente con unas pinzas, levantando y girando los espaguetis. Añade más agua de cocción de cucharada en cucharada hasta obtener una salsa lisa y cremosa que se adhiera a la pasta. No es necesario usar toda el agua reservada.
07
Si la salsa queda demasiado espesa, añade otra cucharada de agua y sigue mezclando. Si está muy líquida, remueve el bol durante unos segundos sobre la olla con el agua caliente, ya fuera del fuego y sin que el bol toque el agua. Retíralo en cuanto la salsa tome cuerpo; no debe hervir ni formar grumos de huevo.
08
Reparte inmediatamente en cuatro platos templados, sin enrollar la pasta en montones perfectos. Termina con los trocitos de guanciale reservados, los 10 g de pecorino y la pimienta restante. Sirve recién hecha, mientras la salsa está fluida y los bordes del guanciale conservan su textura.
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