Preparación
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Un guiso de pollo de los de siempre, con la carne tierna, zanahoria, guisantes y una salsa casera hecha con cebolla, tomate y un toque de pimentón. Se cocina despacio en una sola cazuela, con ingredientes corrientes y sin complicaciones. Un plato sabroso para disfrutar con calma y aprovechar hasta la última cucharada de salsa."
01
Pela y pica la cebolla y los ajos. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas de unos 7-8 mm; parte las más anchas por la mitad. Ralla el tomate hasta obtener 150 g de pulpa. Reserva los guisantes en el congelador hasta el momento de añadirlos.
02
Seca el pollo con papel de cocina, sin lavarlo, y sazónalo con la sal y la pimienta. Calienta el aceite en una cazuela baja y amplia a fuego medio-alto. Dora las piezas en dos tandas, unos 5 minutos por tanda, empezando por el lado de la piel y dándoles la vuelta. Solo buscamos dorar el exterior. Retira todo el pollo a un plato y reserva.
03
Baja a fuego medio-bajo. En la misma cazuela, cocina la cebolla durante unos 8 minutos, removiendo y raspando suavemente el fondo para aprovechar el dorado sin que se queme. Añade los ajos y cocina 1 minuto más.
04
Retira la cazuela del fuego unos segundos, incorpora el pimentón y remueve. Añade enseguida el tomate rallado, vuelve al fuego y cocina durante 4 minutos, hasta que pierda parte de su agua y el sofrito quede integrado.
05
Devuelve el pollo y sus jugos a la cazuela. Añade las zanahorias, el laurel y 450 ml del caldo caliente; reserva los 50 ml restantes por si hacen falta al final. El líquido debe alcanzar aproximadamente la mitad de las piezas, sin cubrirlas por completo. Lleva a un hervor suave, tapa y cocina a fuego bajo durante 25 minutos. A mitad de cocción, mueve la cazuela con suavidad y moja la parte superior del pollo con un poco de salsa.
06
Añade los guisantes directamente congelados, repártelos entre las piezas y cocina tapado unos 8 minutos más. Comprueba que las zanahorias estén tiernas y que el pollo esté completamente cocinado: con un termómetro en la parte más gruesa, sin tocar el hueso, debe alcanzar al menos 75 °C. Si las piezas son grandes o aún están firmes, prolonga la cocción hasta que estén tiernas.
07
Destapa y deja que la salsa reduzca suavemente durante unos 2 minutos si está demasiado líquida. Si se ha concentrado mucho, incorpora parte del caldo reservado. Prueba y ajusta el punto de sal solo si fuera necesario. Retira la hoja de laurel.
08
Sirve un muslo y un contramuslo por persona, con las zanahorias, los guisantes y un poco de salsa. Reparte las verduras alrededor del pollo, sin taparlo por completo: así se aprecia su dorado y cada ración lleva carne, verduras y salsa.
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