Preparación
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Pan tostado, tomate recién rallado y queso fresco, con aceite de oliva y un toque de orégano. Un desayuno salado sencillo y muy sabroso, listo en unos 10 minutos con seis ingredientes de todos los días. El contraste entre el pan crujiente, el tomate jugoso y el queso suave es lo mejor de estas tostadas."
01
Lava el tomate y córtalo por la mitad. Ralla la pulpa con un rallador de agujero grueso, hasta llegar a la piel, que no se utiliza en la tostada. Si suelta mucha agua, retira con una cuchara solo el exceso de líquido para conservar una pulpa jugosa. Mezcla con 5 ml del aceite y una pizca pequeña de sal; usa menos sal si el queso ya es salado.
02
Calienta una sartén amplia a fuego medio, sin aceite. Tuesta las dos rebanadas unos 2 minutos por cada lado, hasta que la superficie quede dorada y crujiente sin quemarse. También puedes usar la tostadora. El tiempo exacto dependerá del grosor y de la humedad del pan.
03
Escurre el queso fresco y córtalo en lonchas de aproximadamente medio centímetro. No hace falta que sean iguales: tres o cuatro trozos por tostada permiten repartirlo bien sin tapar todo el tomate.
04
Reparte el tomate sobre las dos tostadas recién hechas. Coloca encima el queso fresco, añade los 5 ml de aceite restantes entre ambas y espolvorea el orégano. Sirve una tostada por persona inmediatamente, para disfrutar del pan crujiente antes de que absorba el jugo del tomate.
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