Preparación
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Eleva tus mañanas de fin de semana con el rey de los desayunos. Dos gruesas rebanadas de pan brioche artesanal, empapadas en una mezcla sedosa de vainilla y canela, doradas en pura mantequilla y con un secreto brutal en su interior: un corazón cremoso de queso mascarpone derretido. Coronado con la acidez fresca de las fresas, frambuesas y un generoso torrente de sirope de arce dorado."
01
En un plato hondo grande, bate vigorosamente los huevos con la leche (o nata), el extracto de vainilla y la canela molida. Esta es la base líquida de la magia.
02
Unta muy generosamente el queso mascarpone (recién sacado de la nevera para que esté firme) sobre una rebanada de brioche, dejando un pequeño margen por los bordes. Ciérrala con otra rebanada, haciendo un super sándwich.
03
Calienta una sartén amplia antiadherente a fuego medio. Añade la cucharada de mantequilla y deja que se funda y haga burbujitas (sin que se dore demasiado).
04
Sumerge el "sándwich dulce" rápidamente por ambos lados en el batido de huevos. No lo dejes en remojo o se deshará, solo "vuelta y vuelta" (3 segundos por cara) y los bordes.
05
Llévalo de inmediato a la sartén. Dóralo con enorme cariño unos 3-4 minutos por la primera cara hasta que esté crujiente y dorado, dale la vuelta con cuidado usando una espátula grande y dóralo otros 3 minutos.
06
En el interior, el calor derretirá el mascarpone convirtiéndolo en pura seda.
07
Sácalo a un plato bonito (como nuestra vajilla cerámica punteada de la foto). Espolvorea inmediatamente con azúcar glas usando un colador fino.
08
Amontona artísticamente los frutos rojos frescos por encima, deja que caigan algunos por los lados y baña todo obscenamente con sirope de arce para que gotee por los bordes. Sirve de inmediato con un buen café con leche.
" Perfecta. No cambié absolutamente nada y salió riquísima."
" Voy a cocinar esta receta, seguro."
" Quedó muy bien, aunque tuve que dejarla un poco más de tiempo de cocción."
" Deliciosa, a los niños les ha encantado."