Croquetas de jamón y pollo en Airfryer (cremosas y sin romperse)
Hacer croquetas caseras en airfryer y conseguir que queden ultra cremosas por dentro, doradas y crujientes por fuera y sin que se revienten en la cubeta tiene truco, pero es facilísimo. Con una bechamel de cuchara cocinada a fuego lento con dados de jamón ibérico y pollo desmigado, la clave está en el doble rebozado casero fino y un golpe de congelador previo. El resultado: unas croquetas de toda la vida, rústicas e imperfectas, con muchísimo menos aceite y el auténtico sabor de la cocina de casa. Necesita 6 horas de reposo en nevera (mejor de un día para otro)
Ingredientes
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120 g Jamón serrano o ibérico picado en taquitos muy finos
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100 g Carne de pollo asado o cocido desmigada fina
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60 g Mantequilla tradicional
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3 cda Aceite de oliva virgen extra (para el sofrito y pulverizar)
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80 g Harina de trigo de todo uso
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650 ml Leche entera tibia
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1 unidad/es Cebolleta dulce picada finísima
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2 unidad/es Huevos camperos (para el rebozado)
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150 g Pan rallado casero o crujiente (para el doble rebozado)
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40 g Harina de trigo adicional (para el primer sellado)
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Nuez moscada recién rallada al gusto
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Sal marina fina al gusto
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Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
Sigue las instrucciones detalladas para conseguir el mejor resultado.
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1
Horneado en airfryer al punto crujiente: Precalienta la airfryer a 200 °C durante 3 minutos. Coloca las croquetas en la cesta en una sola capa, dejando 1 cm de separación entre ellas para que circule el aire. Pulveriza o pincela suavemente la superficie con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Cocina a 200 °C durante 8 a 10 minutos en total, dándoles la vuelta con delicadeza a los 5 minutos con unas pinzas y pulverizando un toque ligero más de aceite. Sírvelas recién hechas sobre una fuente con papel, crujientes por fuera y con un interior de bechamel líquida y cremosa.
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2
El sofrito aromático y tostado de la harina (el roux perfecto): En una cazuela amplia a fuego medio, derrite los 60 g de mantequilla junto con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra. Añade la media cebolleta picada finísima con una pizca de sal y póchala durante 5 minutos hasta que esté tierna y translúcida. Incorpora los 120 g de jamón picado y los 100 g de pollo desmigado; saltéalos apenas 1 minuto para que suelten su grasa y aromas sin resecarse. Agrega los 80 g de harina y rehoga con unas varillas durante 2-3 minutos sin parar de remover; este tostado elimina por completo el sabor a harina cruda.
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3
Incorporación de la leche y textura de la bechamel: Vierte los 650 ml de leche tibia poco a poco, en 3 o 4 tandas, batiendo enérgicamente con las varillas tras cada adición para que no se formen grumos. Cocina a fuego suave durante 10-12 minutos hasta que la bechamel espese, adquiera brillo y se despegue limpiamente de las paredes y el fondo de la cazuela al pasar la cuchara. Condimenta con una pizca de nuez moscada, pimienta negra y prueba antes de añadir más sal (el jamón ya aporta salinidad).
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4
Reposo y enfriado en bloque: Vierte la masa cremosa en una fuente llana, alisa la superficie y cúbrela con papel film transparente 'a piel' (en contacto directo con la masa) para evitar que se forme costra seca. Deja templar a temperatura ambiente y luego refrigera en la nevera durante un mínimo de 6 horas (o mejor de un día para otro).
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5
Boleado rústico a mano y el secreto del doble rebozado: Con la masa bien fría y compacta, toma porciones con la ayuda de dos cucharas soperas y dales esa forma ovalada y rústica tradicional, imperfecta y casera. Prepara tres platos: uno con 40 g de harina, otro con los 2 huevos batidos y el tercero con 150 g de pan rallado. Pasa cada croqueta ligeramente por harina sacudiendo el exceso, luego por huevo batido y después por pan rallado. El gran secreto para la airfryer: repite el paso de huevo y pan rallado por segunda vez (doble rebozado). Este doble escudo sella la bechamel cremosa e impide que se abran o revienten con el aire caliente.
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6
El truco del frío antes del aire: Una vez rebozadas todas las croquetas, colócalas en una bandeja y mételas en el congelador durante 20-30 minutos justo antes de cocinarlas. Este contraste térmico es la clave definitiva: el exterior se dora y cruje rápidamente mientras el corazón se calienta y funde sin llegar a perforar la costra.
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7
Para congelarlas: después del doble rebozado, congélalas separadas en una bandeja y, cuando estén duras, guárdalas en una bolsa. Aguantan hasta 3 meses. Cocínalas directamente congeladas, sin descongelar, a 200 °C durante 12-14 minutos, dándoles la vuelta a mitad.
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