Solomillo Ibérico en Salsa Cremosa de Castañas al Brandy
El solomillo ibérico en salsa de castañas es uno de los platos más nobles, delicados y festivos de la cocina de otoño e invierno. Los medallones de solomillo, sellados a fuego vivo por fuera para conservar toda su jugosidad interior, se bañan con una salsa aterciopelada de castañas asadas, cebolla pochada muy despacio, un toque de brandy flambeado y caldo concentrado. Acompañado de castañas enteras glaseadas en la propia salsa, ofrece un bocado untuoso con sutiles matices dulces y tostados que eleva cualquier comida a categoría gourmet.
Ingredientes
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700 g Solomillo de cerdo ibérico en medallones gruesos de 3 cm
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300 g Castañas asadas o cocidas peladas
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1 unidad/es Cebolla dulce finamente picada
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2 dientes Dientes de ajo frescos laminados
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1 unidad/es Puerro picado fino (solo la parte blanca)
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60 ml Brandy o coñac de calidad
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350 ml Caldo concentrado de carne caliente
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100 ml Nata para cocinar 18% materia grasa
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3 cda Aceite de oliva virgen extra
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20 g Mantequilla sin sal
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Nuez moscada recién rallada al gusto
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2 unidad/es Ramitas de tomillo fresco
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Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
Sigue las instrucciones detalladas para conseguir el mejor resultado.
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1
Sellado dorado de los medallones ibéricos: Limpia el solomillo ibérico retirando la telilla exterior y córtalo en medallones regulares de unos 3 cm de grosor. Salpimienta por ambas caras. Calienta 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia a fuego vivo. Dora los medallones durante 1 minuto y medio por cada lado, lo justo para formar una costra dorada que selle los jugos sin cocinar el corazón de la carne. Retira los medallones a un plato hondo y tápalos con papel de aluminio para que reposen. ¡Consejo de chef!: El sellado a fuego muy fuerte carameliza el exterior por reacción de Maillard manteniendo el centro tierno y jugoso; el reposo tapado relaja las fibras musculares redistribuyendo los jugos.
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2
Pochado confitado en los jugos del solomillo: En la misma sartén, aprovechando los restos dorados de la carne, añade la cucharada restante de AOVE y los 20 g de mantequilla. Incorpora la cebolla dulce, el puerro y los 2 dientes de ajo laminados con una pizca de sal. Pocha a fuego medio-bajo durante 10-12 minutos, rascando el fondo con cuchara de madera, hasta que la verdura quede tierna, translúcida y caramelizada. ¡Consejo de chef!: Desglasar los jugos caramelizados adheridos a la sartén con la cebolla confitada aporta una profundidad de sabor avellanado inigualable a la salsa.
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3
Flambeado al brandy y cocción de las castañas: Vierte los 60 ml de brandy en la sartén y cocina a fuego vivo durante 2 minutos hasta evaporar por completo el alcohol. Añade 200 g de las castañas peladas troceadas (reserva 100 g de castañas enteras para la guarnición) y las ramitas de tomillo fresco. Rehoga 2 minutos para que las castañas absorban los aromas del sofrito. Vierte los 350 ml de caldo de carne caliente y cocina a fuego suave durante 10 minutos hasta que las castañas queden completamente tiernas. ¡Consejo de chef!: El brandy aporta matices licorosos y tostados que combinan a la perfección con el dulzor otoñal y la textura harinosa de la castaña.
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4
Triturado aterciopelado y emulsión cremosa: Retira las ramitas de tomillo. Vierte todo el contenido de la sartén en el vaso de la batidora y tritura a máxima potencia durante 2 minutos hasta obtener una crema muy lisa y sin grumos. Pásala de nuevo a la sartén a fuego muy bajo a través de un colador fino. Añade los 100 ml de nata para cocinar y una pizca de nuez moscada rallada, batiendo suavemente con unas varillas para emulsionar y otorgar un brillo sedoso. ¡Consejo de chef!: La castaña cocida actúa como un emulsionante natural extraordinario; la nata y la nuez moscada redondean la acidez y le confieren esa textura de terciopelo que napará la carne limpiamente.
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5
Napeado de la carne, glaseado de castañas y servicio: Incorpora a la salsa caliente los 100 g de castañas enteras reservadas junto con los medallones de solomillo y los jugos que hayan soltado en el plato durante el reposo. Cocina a fuego muy suave durante 2 o 3 minutos, bañando continuamente la carne por encima con la salsa con una cuchara para que se caliente y quede bien napada sin sobrecocinarse. Sirve de inmediato con las castañas glaseadas, una pizca de escamas de sal y tomillo fresco. ¡Consejo de chef!: No hiervas la carne en la salsa; solo debe atemperarse dos minutos para que el solomillo conserve su textura sonrosada y se deshaga como mantequilla al corte.
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