Escalopines al Cabrales Tradicionales con Patatas Fritas Caseras
Los escalopines al Cabrales son el plato más venerado de las sidrerías y chigres de Asturias. Filetes finos de ternera tierna cuidadosamente espalmados, pasados por harina y huevo y fritos rápidamente para lograr una costra dorada y un interior jugoso. Se sirven humeantes, generosamente napados con una densa y aromática salsa de auténtico queso Cabrales DOP fundido a fuego lento con sidra natural asturiana y nata, sin hierbas que enmascaren la nobleza del queso, y acompañados de patatas fritas caseras recién hechas.
Ingredientes
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600 g Filetes finos de ternera tierna (tapa o cadera) espalmados
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180 g Queso Cabrales DOP artesanal desmigado
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60 ml Sidra natural asturiana
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200 ml Nata para cocinar 18% materia grasa
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2 unidad/es Huevos camperos frescos batidos
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80 g Harina de trigo para enharinar
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600 g Patatas agrias para freír cortadas en bastones
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300 ml Aceite de oliva virgen extra para freír
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15 g Mantequilla sin sal
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2 dientes Dientes de ajo pelados para perfumar el aceite
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Sal marina y pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
Sigue las instrucciones detalladas para conseguir el mejor resultado.
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1
Espalmado y preparación de los escalopines: Coloca los filetes finos de ternera entre dos hojas de papel film transparente. Con la base de una sartén pesada o una maza de cocina, golpéalos suavemente (espalmar) hasta dejarlos muy finos, homogéneos y de unos 2 o 3 mm de grosor. Córtalos en porciones de bocado (escalopines de unos 8-10 cm) y salpimiéntalos con moderación por ambas caras. ¡Consejo de chef!: Espalmar la carne rompe las fibras de la ternera, garantizando que los filetes queden sumamente tiernos al morder y no se encojan ni doblen durante la fritura.
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2
La auténtica salsa de queso Cabrales: En un cazo pequeño a fuego suave, funde los 15 g de mantequilla. Vierte los 60 ml de sidra natural asturiana y deja hervir suavemente 1 minuto para que evapore el alcohol. Agrega los 180 g de queso Cabrales desmigado y remueve a fuego muy bajo hasta que empiece a fundirse. Vierte los 200 ml de nata para cocinar y cocina a fuego lento durante 6-8 minutos, batiendo continuamente con unas varillas hasta conseguir una salsa untuosa, sedosa y sin grumos, con sus características motas azuladas bien integradas. Mantén la salsa caliente a fuego mínimo. ¡Consejo de chef!: En la tradición asturiana más pura, la salsa de Cabrales jamás lleva perejil ni hierbas añadidas; su valor radica en el sabor limpio, potente y lácteo del queso noble fundido con la sidra.
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3
Doble fritura de las patatas caseras: Pela las patatas agrias y córtalas en bastones regulares. Lávalas para retirar el almidón exterior y sécalas concienzudamente con un paño limpio. En una sartén honda, calienta abundante aceite de oliva virgen extra a 150 °C y pocha las patatas durante 8 minutos hasta que estén tiernas por dentro. Súbele el fuego a 180 °C durante 2 o 3 minutos para que adquieran un dorado crujiente irresistible. Escúrrelas sobre papel absorbente y sazona con sal marina. ¡Consejo de chef!: El secado y la técnica de doble fritura aseguran las patatas de sidrería ideales: corazón tierno y corteza crujiente que aguanta el calor.
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4
Rebozado y fritura relámpago de la ternera: Pasa los escalopines sazonados primero por la harina sacudiendo muy bien para dejar solo un velo fino, y después por los huevos camperos batidos. En una sartén amplia con el aceite de oliva bien caliente a 180 °C (con los 2 dientes de ajo chafados para perfumar), fríe los escalopines en tandas de pocas unidades durante apenas 45-50 segundos por cada lado hasta que el rebozado esté crujiente y dorado. Escurre sobre papel de cocina. ¡Consejo de chef!: La fritura debe ser brevísima; al ser un filete tan fino, un minuto basta para sellar la costra crujiente dejando la carne en su punto más tierno y jugoso.
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5
Emplatado de sidrería y salseado al momento: En una fuente o plato rústico amplio, sirve una generosa porción de patatas fritas caseras crujientes en un lateral. Coloca al lado los escalopines recién hechos ligeramente solapados entre sí. Napea generosamente el centro de los escalopines con la salsa de Cabrales caliente y cremosa, dejando que resbale hacia las patatas pero manteniendo los extremos del filete bien crujientes. Sirve de inmediato humeante. ¡Consejo de chef!: Salsear únicamente la parte central del escalopín justo antes de llevarlo a la mesa permite disfrutar del maravilloso contraste entre el crujiente exterior del empanado y la densidad fundente del Cabrales.
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