Huevos al plato tradicionales de la abuela con chorizo, jamón y tomate casero
Los huevos al plato son uno de los grandes manjares de la cocina casera tradicional de toda la vida. Servidos en cazuelitas individuales de barro, se cocinan al horno sobre una base generosa de sofrito de tomate frito casero espeso, cebolla pochada y dados de jamón serrano y chorizo dorados que sueltan todo su jugo. El toque final: una clara cuajada y firme mientras la yema se mantiene líquida, cremosa y brillante, pidiendo a gritos una buena rebanada de pan crujiente para mojar sin contemplaciones.
Ingredientes
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4 unidad/es Huevos camperos frescos
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300 g Tomate frito casero espeso tradicional
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60 g Chorizo curado en rodajitas o tacos
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50 g Jamón serrano en taquitos
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60 g Guisantes tiernos
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1 mitad Cebolla dulce picada en brunoise
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2 dientes Dientes de ajo pelados y picados
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2 cda Aceite de oliva virgen extra
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1 cdta Pimentón dulce de la Vera
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Sal marina fina al gusto
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Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
Sigue las instrucciones detalladas para conseguir el mejor resultado.
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1
El sofrito casero de base: En una sartén amplia a fuego medio, añade las 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Sofríe la media cebolla picada fina y los 2 dientes de ajo picados con una pizca de sal durante 8 minutos hasta que la cebolla esté transparente y pochada. Incorpora los 60 g de chorizo en rodajitas y los 50 g de taquitos de jamón; saltéalos durante 2 minutos para que suelten su grasa aromática de pimentón.
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2
Integración del tomate y reducción: Añade la cucharadita de pimentón dulce de la Vera, remueve 5 segundos y vierte de inmediato los 300 g de tomate frito casero espeso junto con los 60 g de guisantes tiernos. Cocina a fuego lento durante 5 minutos para que la salsa ligue todos los sabores y adquiera una textura densa y brillante. Prueba y rectifica de sal y pimienta negra molida.
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3
Disposición en cazuelas de barro tradicionales: Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo. Reparte el sofrito de tomate con chorizo, jamón y guisantes bien caliente en el fondo de dos cazuelitas individuales de barro aptas para horno. Con una cuchara, forma dos pequeños huecos o nidos en la superficie de la salsa de cada cazuela.
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4
El secreto para cascar los huevos: Casca los huevos primero de uno en uno en una taza o vaso pequeño antes de volcarlos sobre la cazuela. Esto asegura que la yema quede entera, centrada y sin cáscaras accidentales. Vierte 2 huevos en cada cazuela sobre los huecos formados. Añade una pizca diminuta de sal solo sobre las claras (nunca sobre las yemas para no manchar su brillo dorado).
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5
Horneado al punto exacto (el truco de la yema líquida): Introduce las cazuelas en la rejilla central del horno y hornea a 190 °C durante aproximadamente 8-10 minutos. El gran secreto de los huevos al plato perfectos es vigilar el horno: la clara debe volverse completamente blanca y opaca mientras que la yema debe temblar ligeramente al mover la cazuela, manteniéndose líquida y cremosa. No te pases de tiempo o las yemas se cuajarán como huevos duros.
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6
Servicio directo y pan crujiente: Saca las cazuelas del horno con manoplas protectoras (el barro conserva un calor tremendo) y colócalas sobre platos llanos o salvamanteles de madera. Espolvorea opcionalmente una pizca de pimentón o perejil fresco picado sobre los bordes y sirve inmediatamente en la misma cazuela de barro burbujeante, acompañado de una buena barra de pan de pueblo con mucha miga para mojar.
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